No soy unos simples genitales
- Anne Garea
- 26 nov 2019
- 6 Min. de lectura
Actualizado: 15 dic 2019
La situación de las personas transexuales en el País Vasco
No soy unos simples genitales
La Unidad de Identidad de Género del Hospital de Cruces ha atendido a un total de 237 personas, de las cuales 50 son menores de edad
ANNE GAREA Y ANDONI CLAVO

Fuente de la imagen: LGTBQ Rights Archives
La realidad transexual es una gran desconocida. Esto deriva en la poca divulgación sobre esta población. Además, la situación y reivindicaciones de estos permanecen invisibles para la sociedad. Todo lo poco que conocemos de las personas transexuales está condicionado por los prejuicios que tenemos sobre ellas.
Las personas transexuales no buscan una cura para una enfermedad, sino superar los obstáculos sociales que se les imponen por su condición. Ander Iriarte, algorteño de 19 años, se siente afortunado por la aceptación que ha tenido su transexualidad en su entorno: “El carácter que tú tengas es determinante, si eres tímido o callado van a ir a por tí y van a usar la transexualidad para meterse contigo. Si alguien se hubiese metido conmigo le hubiera cortado rápido, aunque nunca he tenido ningún problema”, cuenta el joven.
La enorme divulgación y distorsión sobre la realidad de la transexualidad hace que se mezclen conceptos totalmente distintos. El enfoque sensacionalista basado en el morbo que predomina en muchos medios de comunicación sólo contribuye a aumentar la confusión.
Todo ello repercute en los derechos y en las vidas de las personas transexuales. Es de vital importancia aclarar los conceptos y acabar con mitos falsos y prejuicios. Según Berdindu, la transexualidad es la discordancia entre el “sexo psicológico” y el “sexo biológico”. Es decir, en el caso de personas transexuales, el sexo psicológico o sexo cerebral (el sexo de la persona), no coincide con el sexo de cromosomas, genitales y cuerpo (ni con el sexo social), sino que es del otro sexo. Es una cuestión de identidad sexual, qué es la persona, cuál es su sexo psicológico y cómo se siente. El cerebro humano está claramente sexuado. No es que las personas transexuales "quieran" ser mujeres (u hombres), es que lo son, su sexo cerebral (su verdadero sexo) es ése, así se sienten y así son. Necesitan adecuar (en mayor o menor grado) su cuerpo a su sexo psicológico (su identidad sexual). Una mujer transexual es una mujer que ha nacido con cromosomas, genitales y cuerpo masculinos. Un hombre transexual es un hombre, que ha nacido con cromosomas, genitales y cuerpo femeninos.
“No tenemos ningún problema mental”
Ander cree que el principal problema que encuentran las personas transexuales en el País Vasco es la Unidad de Género del Hospital de Cruces. “Decidí que quería hormonarme pero necesitaba una receta del endocrino. Para conseguir la cita con el endocrino fui a psicólogos y psiquiatras, lo cual no entiendo porque no tenemos ningún problema mental. El proceso era muy lento y no conseguí llegar al endocrino. La asociación Naizen me informó de que en Transit (Unidad de Género de Barcelona) podían darme la receta que necesitaba. Contacté con ellos y tras unos análisis conseguí la receta.”
La Unidad de Géneros del Hospital Universitario de Cruces es pionera en todo el Estado en ofrecer una atención integral a adultos y menores en base a un soporte psicológico, terapia hormonal y procedimientos quirúrgicos desde el año 2009. Desde su puesta en marcha hasta 2017, la Unidad de Identidad de Género ha atendido a un total de 237 personas, de las cuales 50 eran menores de edad. En este periodo de tiempo se han contabilizado también 4.870 consultas externas y 154 intervenciones quirúrgicas (reasignación genital, mastectomía bilateral, mamoplastia de aumento, histerectomía + doble anexectomía, y otros procedimientos). Asimismo, según un informe de los responsables de esta Unidad de Identidad de Género, han señalado que en la actualidad atienden a 26 menores de 16 años.
Jesús Estomba Olasagasti, técnico coordinador del servicio de información y asistencia de Gehitu, afirma que: “En lo que se refiere al ámbito legislativo, en Euskadi han habido avances importantes en los últimos años. Disponen de una Unidad de Género en el hospital de Cruces, así como de una ley integral en la materia desde el año 2012. Es cierto que ambas tienen sus aspectos de mejora al estar marcadas aún por un enfoque patologizante, pero se van a corregir. En el primero de los casos, la figura del psiquiatra ha pasado actualmente a un rol secundario, por su parte, la ley de 2012 se está analizando para recoger el derecho de cada cual a la libre definición del género. Esto significa reconocer el derecho a que cada persona pueda construirse de forma libre en cuanto a su género, orientación sexual, sexo y cuerpo, sin que medie ningún tipo de informe psicológico o médico que lo acredite. Este aspecto es algo que ya recogen otras leyes autonómicas como las de Navarra, Aragón, Andalucía, Madrid, Murcia, Baleares y Extremadura.”
Gehitu es una asociación al servicio público Berdindu, estructurado en diferentes niveles acordes a las distintas personas o entidades destinatarias de la atención. Le dan prioridad al trabajo en red y al uso eficaz y responsable de los fondos públicos. Su objetivo es ofrecer información y apoyo a toda persona lesbiana, gay, transexual, bisexual e intersexual que así lo solicite, así como a familias de menores con diversidad de sexo/género.
El Parlamento Vasco aprobó la Ley 14/2012, el 28 de junio. La ley trata sobre la no discriminación por motivos de identidad de género y de reconocimiento de los derechos de las personas transexuales, al objeto de proceder a una atención integral de las personas transexuales. También impulsa a avanzar hacia la superación de todas las discriminaciones que por razón de la condición o circunstancia personal o social de estas personas perduran en la legislación y perfeccionar el desarrollo normativo de los principios constitucionales de no discriminación, libre desarrollo de la personalidad y protección social, económica y jurídica de la persona, la familia y el grupo, para adecuar la normativa aplicable a la realidad social del momento histórico que vivimos.
“Doy las gracias porque nunca me han discriminado”
Rubí Franco, una joven zumarragatarra, no ha comenzado con ningún procedimiento médico porque está en proceso de hormonación. Cree que es una chica muy afortunada por su situación: “Doy las gracias porque nunca me han discriminado. Dije abiertamente que era una chica trans y me sentí apoyada desde el principio”.
Pero lo cierto es que no todos tienen la misma suerte que Rubí, ya que según el ya mencionado Jesús Estomba Olasagasti, a pesar de que socialmente, gracias a la educación, se han logrado avances importantes en el terreno de la diversidad sexual y de género, queda mucho camino por recorrer hasta conseguir la igualdad plena del colectivo LGTBI. Hay aún muchos sectores de la sociedad, como podemos ver en algunos de los discursos políticos, que no entienden la realidad trans y la ven como una amenaza. Por ello, desde la asociación Gehitu creen que es necesaria una intervención desde la base de la educación; enseñar y educar en la diversidad sexual. “No creo que Euskadi sea diferente al resto del país en este aspecto”, añade el técnico.
La realidad desde otra perspectiva
Ianire Estébanez, psicóloga licenciada en la UPV/EHU además de ciberactivista y bloguera feminista, afirma que: “Vivimos en una época donde esta realidad empieza a ser visible. Hay muchas asociaciones y colectivos que quieren hablar sobre esta realidad. Sin duda, las redes sociales y el conocimiento de la realidad y las vivencias de estas personas están ayudando a que muchas personas sepan que existe la transexualidad.”
“El conocimiento es un paso muy importante para progresar en la tolerancia, el respeto y la inclusión”
“Este colectivo suele tener problemas relacionados con la falta de tolerancia social pero también con sus propios procesos de aceptación y autoestima. ¡Que nuestra sociedad no acepte el acoso, que no lo silencie y que no lo perpetúe es fundamental para que nadie tenga que sufrirlo en sus propios cuerpos!”, concluye Ianire Estébanez.
Las personas transexuales no lo tienen nada fácil. A pesar de la aparente sociedad desarrollada en la que vivimos en el País Vasco, este colectivo tiene que luchar, no solo con la sociedad, también con ellos mismos, para lograr la aceptación, visibilidad y respeto que merecen. Por ello, tanto la ayuda de la asociación de Berdindu como otros colectivos (Aldarte) es necesaria, además de la gran labor que desempeñan los hospitales para que cada uno sea como quiere ser y lo miren como realmente es.
Reportaje sobre la transexualidad por Anne Garea y Andoni Clavo



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