Antonio Pampliega: “Si no me hubiesen secuestrado mi sueño jámas se hubiera cumplido”
- Anne Garea
- 28 oct 2020
- 8 Min. de lectura

Imágenes cedidas por Antonio Pampliega
¿Cuál fue el primer viaje que realizó Antonio Pampliega?Febrero de 2008, tenía 25 años, Irak. Estuve diez días con el Grupo Especial de Operaciones (GEO). Defendían la embajada de España que estaba en la zona roja, es decir, fuera de lo que era el complejo norteamericano y por tanto objetivo de ataque terrorista.
¿Cuando llegó a Irak sintió que aquel era su lugar?Cuando llegué allí dije: “¿Dónde demonios me he metido?”. No tenía ni idea de lo que era ir a una guerra. Estaba un poco fuera de lugar, perdido. En la universidad todos hablaban de Kapuscinski y de los periodistas de guerra, nadie te explica que es un freelance. Absolutamente todo lo tienes que pagar de tu bolsillo, sin la seguridad de que los medios de comunicación te compren posteriormente las noticias. Sin embargo, viaje tras viaje te das cuenta que el periodismo engancha.
Es conocido por haber sido secuestrado junto a otros dos periodistas más, José Manuel López y Ángel Sastre, por el grupo terrorista Al Qaeda, ¿qué siente cuando los medios de comunicación le recuerdan como ese periodista?Da rabia que todos los medios de comunicación, para ellos o para mucha gente de la sociedad sea un periodista secuestrado. Que piensen que fuiste allí de turismo, cuando era mi viaje nº12. Era el nº12 a Siria pero es que antes había estado 6 en Afganistán y 3 en Irak. Siempre he escrito novelas juveniles para mi hermana y gracias al éxito que ha tenido el libro del secuestro, la editorial Planeta me ha propuesto hacer una serie de libros juveniles: niños o adolescentes en zonas de conflicto. Si no me hubiesen secuestrado, mi sueño, que es ese, jamás se hubiera cumplido. Te duele.
¿Cómo cambió su vida desde 2016 en adelante?Me tomo la vida con mucha más tranquilidad. Cuando estaba secuestrado, hablaba con López, y pensaba: “Tronco, si es que al final nos tenían que pillar”. En las otras 11 veces que había estado en Siria había cruzado la frontera por el Líbano con disparos, entrado por la guerrilla cruzando el río Orontes, metido en territorio Estado Islamico… Me ha tocado porque me tenía que tocar, ahora sé qué me puede pasar. Ningún reportaje vale la vida de un corresponsal de guerra, periodista o fotógrafo. Voy a seguir yendo, pero con calma y con cabeza. No tengo prisa en ir a cubrir un conflicto. Ahora mismo podría estar en Armenia, a pesar de que mi niña tiene un mes y medio. Tengo perspectivas nuevas y sobre todo disfruto más de la vida.
Aun así, sigue viajando a lugares de conflicto, ¿qué le empuja a volver allí?Cuando regresé del secuestro estuve cinco meses sin viajar. Existió un momento en el que me planteé que sabia hacer con mi vida. Me decía: “Lo único que sabes hacer es esto. Periodismo. ¿Te gusta lo que haces? Sí, pues vete y prueba.” Me fui a Irak y después de estar allí dos semanas, dije: “No me quiero dedicar a otra cosa”. Tengo un compromiso con la gente y conmigo mismo. Al Qaeda no va a dictar mi vida, no puedo vivir con miedo, tengo 38 años.
¿Cree que está enganchado a la adrenalina que produce estar en guerra?Sí, el estar en un frente de combate engancha, es como si te metieras una raya de cocaína. Es una cosa que al final lo acabas echando de menos cuando vienes aquí, a occidente, a tu vida plácida donde lo más peligroso es cruzar un semáforo en rojo. En una zona como Siria o Libia sabes que te puede caer encima una bomba en cualquier momento, que hay un francotirador que te está mirando, que tienes que cruzar una calle corriendo, un coche bomba, un control de Al Qaeda… Y llegas aquí y te das cuenta que es otra realidad, que la gente no tiene prisa , ni miedo. Allí me dejo parte de mi. Al final acabas siendo un yonqui ¿Y que hacen los yonquis? Vuelven y vuelven a por su dosis. ¿Y al final que pasa? Que tienen una sobredosis, y que a mí me costó el secuestro, esa fue mi sobredosis.
¿Eres dos Antonios diferentes? Tiene que ser así. El Antonio que viaja a zonas de guerra no puede ser el mismo que vive en Málaga. Aquí tenemos que ser otras personas. Las cosas que veo allí no las comento en casa a no ser que me pregunten, jamás hablo de mi trabajo. ¿Para qué?
Vivir una guerra, ser secuestrado, ver como han matado... ¿convierte al ser humano en una persona menos empática?Al contrario, por desgracia he visto muchísimos muertos. ¿Sabe con quién lloraba yo? Con las familias, porque son ellos los que se quedan, los que van a recoger el cuerpo. Recuerdo en 2014, la penúltima vez que fui a Siria, estaba con los cascos blancos y sacaban gente debajo de los escombros. Me puse a llorar y abracé a un señor que tenía a mi lado, era padre de familia y había perdido en un bombardeo a todos sus hijos y a su mujer. En el momento que un periodista pierde la empatía o su corazón, se tiene que ir a su casa. Sus crónicas o sus fotos no van a transmitir lo mismo. En el periodismo es muy importante saber transmitir. Si no transmites, vete.
En muchos países del oriente los derechos de la infancia son vulnerados y viven tremendas tragedias. ¿Se le pasó en algún momento por la cabeza no tener hijos?No, yo quería tener hijos desde hace mucho tiempo. Nunca se me pasó por la cabeza no tener niños, al contrario, cada vez que yo veía a esos niños sufrir, pensaba, el día que tenga una niña o un niño le voy a contar las cosas que ha visto su padre y la realidad de esos otros niños. Tienen que saber lo afortunados que son, y esa es mi misión con Ariana.
En muchas ocasiones le han eliminado fotos de su cuenta de Instagram @apampliega, ¿qué intenta mostrar a través de imágenes tan duras pero a la vez necesarias?Una red social como Instagram donde lo que prima es el “postureo” y una realidad falsa… A mí me gusta dar un toque de atención a una realidad que hay lejos de este mundo occidental y capitalista, abrir los ojos de vez en cuando, reflexionar. De todas las fotos que he subido a mi Instagram, la que más like tiene es una en la que hablo del parto de mi niña y de mi mujer. El resto de las imágenes de Instagram son impresionantes pero tienen 400 likes. A la gente no le interesa el dolor.
¿Por qué?Ayer subí una fotografía de una mujer en una patera, y contaba que seguramente la hayan violado 15.000 veces. Después de leer eso, ¿cómo te puedes mirar al espejo y decir que tu vida es una mierda porque no te puedes ir de vacaciones o porque no puedes salir de casa por la pandemia? Esta es la razón por la que cuentas de top models e influencers tienen millones de seguidores y yo no llego ni a 20.000.
El 30 de enero de 2018 estrenó un programa de televisión, Pasaporte Pampliega, 9 episodios, 1 temporada. Me gustó mucho, aunque iba un poco con pies de plomo. Nunca había hecho televisión. Sin embargo, creo que si me hubiesen dejado dirigir el programa hubiese sido diferente. Menos televisión y más documental. Al final es una televisión comercial.
¿Qué cambios haría?Mostrar las cosas como son y no tanta película. Creamos momentos de tensión que no estaban o no existían. A lo mejor para el resto de los mortales eran peligrosos pero es que yo me “descojonaba”. Estábamos en Colombia, en el barrio más peligroso de Medellín, me dijeron los de Cuatro: “No puedes ir con las manos en los bolsillos, eso no da sensación de miedo”. Les enseñe una foto junto a Manu Bravo y James Foley caminando por un barrio machacado de Alepo, tenía las manos metidas en los bolsillos. Soy así. Si me dan la opción de dirigir, lo voy a hacer como me gusta, será otra cosa muy diferente.
Espero que llegue a la gran pantallaNo, bueno, no lo sé. Tengo una reunión en dos semanas con Cuatro para presentarles un proyecto, no es periodismo internacional, porque con la pandemia no podemos viajar. Me gustaría hacer algo parecido a lo que hace Évole, quiero decir, cuidar mucho la imagen y dejar que los protagonistas hablen. Nada de pantomimas. No hace falta mostrar pistolas ni disparar al aire.
Pasaporte Pampliega tuvo una buena acogida a pesar de su audiencia, ¿cree que en España no estamos lo suficientemente interesados por los conflictos bélicos y que miramos hacia otro lado?Lo pusieron un mal día. Compitió contra Gran Hermano que ese mismo año hizo récord histórico con 4 millones en su final. Entre Gran Hermano, toda esa fauna metida en una casa, o ver a unas niñas de 12 años que las obliga a casarse su padre… La gente prefiere no pensar, no quiere ver eso. Estoy agradecido a Cuatro por darme la oportunidad de abrir esa ventana y que a lo mejor en un futuro puede volverse a abrir. Soy reacio a que en la televisión solo haya Isla de las Tentaciones. ¿Qué sociedad estamos creando? En España no estamos interesados por nada, nos da igual todo. Ese es el problema de este país, la incultura y la falta de interés. O esto cambia con la educación o vamos a tener generaciones de borregos.
Este 2020, ha ganado el Premio Internacional de Periodismo Marco Luchetta por un artículo sobre el matrimonio infantil en Afghanistan. He recibido varios premios, pero este es el que más ilusión me hace. Uno, porque fue el único tema que pude elegir para Pasaporte Pampliega y dos, porque es un premio internacional. En España, muchas veces, te dan premios por quien eres o por lo que te ha pasado. Recuerdo que estábamos recién liberados, llegamos a España, y una Asociación de Periodistas se puso en contacto con nosotros para darnos una placa. ¡Ayudame a comprarme las cámaras que aquellos hijos de **** me robaron! ¿Qué valoras?: ¿quién eres?, ¿lo que te ha pasado? o ¿lo único que quieres es publicidad para tus premios y se lo das a estos que acaban de liberar? Si mi trabajo es bueno, dame un premio, si no es así, pasa de mí. El Premio Luchetta me llena de orgullo, porque no me conocen de nada y lo que han hecho es valorar mi trabajo.
¿Resarce en algo el premio Luchetta por todo lo que ha vivido hasta entonces? Resarce en algo. Es un empujón porque es un premio internacional que lleva 17 años, lo ha ganado gente muy prestigiosa de los medios de comunicación. Me gustaría que valoraran el trabajo en España, no se si algún día será así.
¿Son suficientemente valorados los periodistas de guerra?No, la gente piensa que cobramos una millonada cada vez que vamos a zonas de guerra. El País paga 45€ por texto en su web y El Mundo 35€. A lo mejor se desconoce, pero es lo que pagan. Los medios extranjeros pagan mejor que los españoles. La gente no tiene ni idea en que condiciones estamos, en qué condiciones trabajamos. Hemos tenido que entrar en casas de las que acababan de huir porque no nos podíamos pagar un hotel. La comida estaba encima de la mesa y los armarios estaban abiertos, se fueron porque acaba de caer un “pepinazo” en el salón.
¿Cómo puede vivir un periodista con esos ingresos?
No puede vivir de eso, es imposible. De hecho yo no vivo del periodismo, vivo del dinero que me ha dado el libro del secuestro, del programa de Cuatro y ahora que hemos vendido los derechos para hacer la serie del secuestro, si no me moría de hambre.
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Gracias Antonio, por tu sinceridad y por ser como eres. Necesitamos más personas como tu en el mundo.
Firmado: Garea







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